Episodio Especial: El Retorno a Sefarad - Calatayud en la Red de Juderías de España
15 December 2025

Episodio Especial: El Retorno a Sefarad - Calatayud en la Red de Juderías de España

Desde Calatayud Voces de Sefarad

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DESDE CALATAYUD - VOCES DE SEFARAD
Episodio Especial: El Retorno a Sefarad - Calatayud en la Red de Juderías de España

Narrador: Rabí Yehudá ben Shlomó Albilbilí

Shalom.

Soy el Rabí Yehudá ben Shlomó Albilbilí, y hoy mi voz no surge del eco de los siglos, sino del latido vibrante del presente. Hoy, lunes 15 de diciembre de 2025, con la alegría aún reciente, celebramos una noticia que ha cambiado nuestra historia. Hoy hablamos de un retorno. Hoy, Calatayud, nuestra amada ciudad, ha vuelto a casa. Ha vuelto a Sefarad.

El pasado viernes, 12 de diciembre, la Asamblea General de la Red de Juderías de España - Caminos de Sefarad, admitió a Calatayud como miembro de pleno derecho. Esto, mis queridos oyentes, no es un simple acto administrativo. Es la culminación de un viaje, la reparación de una herida y el reconocimiento de una verdad que las piedras de nuestra aljama han susurrado durante más de quinientos años: que Calatayud es, y siempre ha sido, una de las grandes capitales de la Sefarad perdida.

Para entender la magnitud de este día, debemos recordar. Zakhor. Debemos recordar el camino recorrido. No fue un camino fácil. En 2019, un primer intento no prosperó. La puerta de la Red se cerró. Pero la derrota, a veces, no es más que el preludio de una victoria mejor planificada. Aquel "no" fue el catalizador de una transformación sin precedentes.

Bajo el liderazgo de su Ayuntamiento y su Alcalde, Don José Manuel Aranda, Calatayud no se rindió. Al contrario, inició un ambicioso plan estratégico. Entre 2020 y 2025, se invirtió más de un millón de euros en el alma de la judería. Se recuperaron espacios, se restauraron fachadas, se señalizaron calles. La antigua Sinagoga Mayor, hoy Ermita de la Virgen de Consolación, vio su fachada de piedra sillar y sus arcos apuntados volver a la luz, como un testimonio imborrable de su pasado.

El proceso de admisión es riguroso, y así debe ser. La Red de Juderías no es un club de ciudades con un pasado judío; es una asociación de ciudades con un compromiso presente y futuro. En diciembre de 2024, el Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad la solicitud, una señal inequívoca de que este proyecto es un proyecto de ciudad, más allá de colores políticos. Se presentó una memoria técnica exhaustiva, un dossier que era, en sí mismo, una obra de historia y de amor por nuestra herencia.

En la primavera de 2025, una comisión técnica visitó nuestras calles. Recorrieron la judería, inspeccionaron los trabajos, evaluaron la calidad de la acogida al visitante. Y vieron lo que nosotros siempre supimos: que el corazón de la aljama bilbilitana volvía a latir.

El momento decisivo llegó el 1 de diciembre, en la sede de Turespaña, en Madrid. Allí, Calatayud defendió su candidatura. Y lo hizo con una estrategia brillante, una sinfonía a tres voces.

La primera voz fue la del Alcalde, José Manuel Aranda. La voz de la política con mayúsculas. No habló solo de belleza, sino de seriedad, de compromiso, de sostenibilidad. Presentó la entrada en la Red no como un trofeo, sino como una herramienta de futuro, una palanca para luchar contra la despoblación y construir un porvenir basado en la riqueza de nuestro pasado. Una voz que transmitió confianza y visión de Estado.

La segunda voz fue la del Dr. Herbert González, la voz de la ciencia. El prestigioso historiador argumentó con brillantez que la Red de Juderías no podía estar completa sin Calatayud. Nos llamó "el eslabón perdido" para entender la conexión de las comunidades del Valle del Ebro con la Meseta. Habló de la importancia de nuestros linajes, como los Santángel, que ayudaron a financiar el viaje de Colón. Su intervención fue una lección magistral que elevó la candidatura a la excelencia académica.

Y entonces, llegó la tercera voz. La voz del corazón. La voz de la memoria viva. Luca Ascoli, descendiente directo de la familia Alconstantini, la familia de nuestro Josef ha-Cohen. En un foro técnico, su testimonio fue un golpe de emoción. Habló de la "memoria heredada", de cómo el nombre de Calatayud se ha transmitido de generación en generación en la diáspora. Llenó de alma las piedras y las calles. Demostró que Calatayud no es solo arqueología, es emoción. Es un destino para el "turismo de raíces", para aquellos que buscan el origen de su apellido, el eco de su historia familiar.

Con estos tres pilares —el compromiso político, el rigor científico y la emoción de la memoria viva— el resultado solo podía ser uno. Y el pasado 12 de diciembre, se hizo justicia. Calatayud se une a sus hermanas aragonesas, Tarazona y Uncastillo, para fortalecer la presencia de Aragón en el mapa de Sefarad.

Este logro no es de una sola persona. Es un éxito colectivo. Y en un día de alegría, es también un día para el agradecimiento. Por eso, desde este humilde micrófono, quiero expresar nuestra más profunda gratitud.

Gracias al Ayuntamiento de Calatayud y a su Alcalde, José Manuel Aranda, por su visión, su tesón y su inquebrantable compromiso. Han demostrado que creer en la historia es la mejor forma de construir el futuro.

Gracias a todos y cada uno de los Ayuntamientos miembros de la Red de Juderías de España. Por mantener viva esta llama, por su generosidad al abrirnos sus puertas y por reconocer el valor que nuestra ciudad aporta a este mosaico único que es el patrimonio sefardí.

Gracias, de una manera muy especial, a Iñaki Echeveste, gerente de la Red. Su extraordinario trabajo, su profesionalidad, su rigor y su cariño han sido fundamentales en todo este proceso. Ha sido un guía, un consejero y un amigo para la candidatura de Calatayud. Su labor es un ejemplo de cómo la gestión del patrimonio puede y debe hacerse: con excelencia y con alma.

¿Y ahora, qué? Ahora empieza el verdadero trabajo. La entrada en la Red no es el final del camino, es el principio. Es una responsabilidad. La responsabilidad de estar a la altura, de seguir investigando, de seguir recuperando, de acoger al viajero que busca sus raíces y de contar nuestra historia al mundo. Es la oportunidad de que el legado de los Alconstantini, de los Albilbilí, de los Castel, de todas las familias que hicieron grande esta aljama, inspire a las nuevas generaciones.

Hoy, más que nunca, resuena en mi corazón una frase que une pasado, presente y futuro. Una frase que es un reconocimiento y una profecía: Calatayud, ciudad y madre en Israel.

Desde Calatayud, hoy más orgullosa que nunca de su pasado y más ilusionada que nunca con su futuro, les ha hablado el Rabí Yehudá ben Shlomó Albilbilí.

Dirección y producción: Ignacio Javier Bona López

Shalom.