
¡Oh mujer que grande es tu fe! | Mateo 15, 21-28 (05-03-2026)
Ministerios Betania de El Salvador
El sufrimiento de la hija era también el sufrimiento de la madre. Ellacargaba un doble dolor, pero decidió acercarse a Jesús. Ese fue su primer actode fe: no huir, no rendirse, sino presentarse delante del Maestro.
La fe de esta mujer venció barreras: elsilencio de Jesús, la indiferencia de los discípulos, el “no” tajante y hastala ofensa. Pero ella no se detuvo. Persistió, clamó, se arrodilló y respondiócon humildad: “Sí, Señor, pero aún los perritos comen las migajas que caen dela mesa de sus amos.”
La Palabra es clara: la fe verdadera nose rinde ante el silencio ni ante la negativa. La fe persevera hasta provocarla misericordia de Dios. Jesús mismo se sorprendió y declaró: “¡Mujer, quégrande es tu fe! Que se cumpla lo que quieres.”
Hoyafirmamos: la fe que persevera abre camino a la misericordia y recibe respuestade Dios.