Episode 546: 26 de Octubre del 2026 - Devoción matutina para adolescentes - ¨Aquí y ahora con Dios¨
Daniel Ramos Podcast
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026
“AQUÍ Y AHORA CON DIOS”
Narrado por: Mone Muñoz
Desde: Buenos Aires, Argentina
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
26 DE OCTUBRE DE 2026
FIEL CUANDO NADIE APLAUDE
Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos... Mateo 6:1
Dios ve lo que hago cuando nadie me mira, y eso cambia la forma en que vivo. En la escuela, en casa o en el grupo de amigos, es fácil querer que noten cuando soy amable, servicial o correcto. A veces hasta espero una palabra de reconocimiento, un mensaje, una sonrisa, algo que confirme que hice bien. Pero el Señor me recuerda que la fidelidad no depende de aplausos; depende de un corazón que lo honra incluso en lo pequeño y escondido.
Eso incomoda, porque yo también quiero sentirme valorado. Cuando entrego una tarea bien hecha, ayudo en casa sin que me lo pidan o evito responder mal aunque esté molesto, dentro de mí surge el deseo de que alguien lo vea. El problema no es querer ser animado; el problema es hacer lo correcto solo cuando hay público. Jesús conoce esa lucha y me invita a revisar mis motivos, porque una acción buena puede perder su belleza si nace del deseo de impresionar.
Por eso Mateo 6:1 me habla con claridad: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos...”. El Señor no desprecia las buenas obras; más bien cuida mi corazón para que no cambie obediencia por apariencia. Él sabe que puedo servir, orar o compartir solo para recibir aprobación. Pero también sabe que una vida secreta con Él produce una justicia sencilla y real, la que no necesita escenario para existir.
Hoy puedo elegir ser fiel sin esperar aplausos: ayudar en casa sin anunciarlo, estudiar con honestidad aunque nadie supervise, hablar con respeto cuando podría ganar risas fáciles, orar en silencio antes de salir y hacer el bien como quien sabe que Dios está presente. Esa clase de fe fortalece mi carácter y me acerca a Jesús. Cuando no me vean, Él sí ve. Y eso basta para seguir obedeciendo con alegría.