Episode 540: 15 de Septiembre del 2026 - Devoción matutina para menores - ¨Dios en mi vida¨
Daniel Ramos Podcast
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2026
“DIOS EN MI VIDA”
Narrado por: Tatania Daniela
Desde: Juliaca, Perú
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
15 DE SEPTIEMBRE DE 2026
LA SONRISA COMPARTIDA
El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber. Proverbios 16:21
¿Te has dado cuenta de cómo una sonrisa puede cambiar el ambiente de una mesa o de un salón? Cuando llego con cara seria, todo parece más pesado, pero cuando respondo con una sonrisa amable, las personas a mi alrededor se sienten más tranquilas. En casa, en la escuela o en el patio, mi manera de hablar puede hacer que el día se vea distinto. Jesús me enseña que hasta un gesto pequeño puede ser una bendición grande.
No siempre es fácil sonreír y hablar con dulzura. Si alguien me empuja en el juego, me interrumpe cuando leo o me dice algo que no me gusta, mi primer impulso puede ser contestar mal. Pero en esos momentos necesito detenerme un poquito y pedirle ayuda a Dios. Él conoce mi corazón y me ayuda a escoger palabras suaves en lugar de palabras que lastiman. Una sonrisa compartida no significa fingir que todo está bien; significa dejar que Jesús cuide mi forma de responder.
La Biblia dice que el sabio de corazón es llamado prudente, y que la dulzura de labios aumenta el saber. Eso me enseña que la verdadera prudencia no solo se ve en lo que hago, sino también en cómo hablo. Cuando mis palabras son amables, otros escuchan mejor, confían más y aprenden algo bueno de mí. Dios valora un corazón que piensa antes de hablar y unos labios que transmiten paz. Esa clase de sabiduría también puede estar en un niño que decide responder con ternura.
Hoy puedo pedirle a Jesús que ponga una sonrisa en mi rostro y dulzura en mis palabras. Puedo practicarlo cuando saludo, cuando comparto un juguete, cuando contesto en clase o cuando ayudo en casa. Si fallo, puedo volver a empezar y pedir perdón. Dios no me deja solo para aprender; Él me acompaña paso a paso. Con Su ayuda, mi sonrisa puede alegrar a otros y mi voz puede mostrar que Jesús vive en mi día.