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Episode 538: 26 de Agosto del 2026 - Devoción matutina para adolescentes - ¨Aquí y ahora con Dios¨
25 August 2026

Episode 538: 26 de Agosto del 2026 - Devoción matutina para adolescentes - ¨Aquí y ahora con Dios¨

Daniel Ramos Podcast

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026

“AQUÍ Y AHORA CON DIOS”

Narrado por: Mone Muñoz

Desde: Buenos Aires, Argentina

Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church

26 DE AGOSTO DE 2026
LO QUE HABITA EN CASA

Vestíos, pues, como escogidos de Dios... de amor, que es el vínculo perfecto. Colosenses 3:12-14

Dentro de mi casa conviven la prisa de mis reacciones y la paz que Cristo quiere sembrar en mí.

En el lugar donde guardo mis cosas, mis horarios y mis secretos, también se nota quién gobierna mi corazón. Puedo hablar con dureza, responder con fastidio o encerrarme en silencio cuando algo no sale como esperaba. Y, sin darme cuenta, esas pequeñas decisiones van dejando huellas en el ambiente del hogar. Lo que habita en casa no son solo muebles, tareas y paredes; también habitan mis palabras, mis gestos y mis pensamientos. Por eso, la fe no se queda en la iglesia ni en la clase de Biblia: se revela cuando comparto la mesa, cuando ayudo sin que me lo pidan, cuando escucho con paciencia y cuando elijo perdonar.

Colosenses 3:12-14 me recuerda que no me visto solo para salir al mundo, sino también para vivir en mi casa como alguien escogido por Dios. Compasión, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia no son adornos espirituales; son ropa diaria para el corazón. Y encima de todo, el amor une y sostiene lo demás. Ese amor no depende de que todos actúen perfecto, sino de que yo decida reflejar a Jesús en lo sencillo. Cuando Cristo habita en mí, el hogar deja de ser solo el lugar donde regreso cansado y se convierte en un espacio donde puedo practicar el carácter de mi Salvador.

Hoy puedo empezar con algo pequeño: hablar con respeto, ofrecer ayuda antes de que me la pidan, bajar el tono cuando me irrito y agradecer por lo que mi familia hace por mí. También puedo orar en silencio mientras ordeno mi cuarto, mientras estudio o mientras ayudo en la mesa. Dios no desprecia esos actos sencillos; al contrario, los usa para formar en mí un corazón más parecido al suyo. Si dejo que su amor habite en casa, mi presencia traerá más paz, más cuidado y más esperanza. Y eso también es testimonio.