
Episode 531: 21 de Mayo del 2026 - Devoción matutina para menores - ¨Dios en mi vida¨
Daniel Ramos Podcast
====================================================
SUSCRIBETE
https://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1
====================================================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2026
“DIOS EN MI VIDA”
Narrado por: Tatania Daniela
Desde: Juliaca, Perú
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
21 DE JUNIO DE 2026
UN CORAZÓN QUE PERDONA
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros... Colosenses 3:13
Un mensaje que me hirió puede quedarse dando vueltas en la mente como una piedra en el zapato durante todo el día.
En la escuela, en casa o en el chat del curso, una palabra dura puede encenderme por dentro y hacerme querer responder igual. Entonces me doy cuenta de que perdonar no es algo que sale solo; cuesta, porque toca mi orgullo, mi deseo de tener la razón y esa herida que insiste en recordarme lo que me hicieron. Pero si me quedo allí, el rencor termina ocupando más espacio que la paz. Y yo no quiero vivir cargando eso en mi corazón ni tratando a otros según el dolor que me dejaron.
Colosenses 3:13 me llama a algo más alto y más sencillo al mismo tiempo: soportarnos y perdonarnos unos a otros. No se trata de negar la ofensa ni de fingir que nada pasó, sino de dejar que Dios entre en esa herida y me enseñe a mirar al otro con misericordia. Cristo me ha perdonado primero, y ese perdón cambia mi manera de reaccionar. Cuando recuerdo cuánto me ha tratado el Señor con paciencia, descubro que también puedo dar un paso hacia la reconciliación, aunque sea pequeño y me cueste.
Hoy puedo empezar con una oración sincera: Señor, limpia mi enojo y dame un corazón dispuesto a perdonar. Luego puedo elegir no alimentar la revancha, hablar con respeto, escuchar antes de responder y, si es necesario, acercarme con humildad. Perdonar no siempre borra de inmediato la tristeza, pero sí abre la puerta para que Dios sane lo que yo no puedo arreglar solo. Un corazón que perdona se parece al de Jesús, y ese es el corazón que quiero pedirle cada día.