Un Mensaje a la Conciencia

Un Mensaje a la Conciencia

7 episodes
Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Un Mensaje a la Conciencia

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14 October 2021

«Deseo no tener resentimiento ni falta de perdón»

Carlos Rey

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Estoy separado de mi esposa desde hace dos años. Tenemos una hijita de dos años y medio. Me duele cuando voy a visitarla y tengo que dejarla al regresar a mi actual domicilio....

»He deseado que Dios cambie mi corazón, me ayude a no tener resentimiento, falta de perdón, pero me doy cuenta de que, aunque leo, medito y oro, no hay ese cambio en mí.... Me pregunto muchas veces dónde está ese nuevo nacimiento que tanto anhelo.... ¿Qué más tengo que hacer para lograr esa paz, ese cambio en mi vida... en mis pensamientos, de modo que todos puedan ver a un hombre cambiado conforme a la voluntad de Dios?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Sentimos mucho la disolución de su matrimonio y su familia. Su deseo de dejar de sentir resentimiento y dejar de negarse a perdonar indica que cree que su esposa hizo algo que usted no ha podido perdonar, y que está resentido con ella por lo que hizo.

»Podemos suponer que su esposa tiene la mayor parte, o al menos una buena parte, de culpa en la disolución del matrimonio, pero no tenemos ninguna manera de saber qué tanta culpa tiene usted. Lamentablemente, cualquiera de nosotros puede leer la Biblia y orar, y el hacerlo no indica necesariamente que nos estemos comunicando con Dios.

»Imaginémonos que hayan pasado trece años y que su hija, ahora con quince años, se despierta cada mañana y lo busca para contarle acerca de los problemas que está afrontando. Usted le responde con un consejo, pero ella luego sale y hace todo lo contrario. La mañana siguiente su hija vuelve a buscarlo para decirle que sus problemas han empeorado. Ella, al parecer, lo está escuchando cuando usted le da un nuevo consejo, pero una vez más sale y hace caso omiso de todo lo que usted le ha dicho. Lo mismo ocurre día tras día, y ella les dice a sus amigas que los consejos de su padre en realidad no sirven para nada.

»Juan el apóstol enseñó que, si le confesamos nuestros pecados a Dios, Él nos perdonará.1 Pero la confesión es más que decir las palabras indicadas; va acompañada de un profundo arrepentimiento que produce el deseo de cambiar. El nuevo nacimiento al que se refiere se da cuando el arrepentimiento es tan profundo que lo ayuda a considerar su pecado como despreciable y repugnante.

»Todos hemos pecado; usted en definitiva no es el único.2 Pero ¿de veras le pesa su pecado, o le pesa principalmente que las cosas no le salieron tal como quería? ¿Está tan obsesionado con lo que los demás le han hecho que de veras no se ha arrepentido ni ha confesado lo que ha hecho usted mismo?

»No hay duda de que es bueno querer que se restaure su familia, pero su meta primordial debe ser escuchar lo que Dios le está diciendo hoy. No se limite nada más a escuchar, para luego hacer caso omiso, como su hija hipotética de quince años bien pudiera hacer algún día. Más bien, escuche y luego ponga en práctica lo aprendido.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 664.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 1Jn 1:9
2 Ro 3:23
13 October 2021

Dos viajes por nuestros ríos

Carlos Rey

«He recorrido toda la selva de América: Amazonas, Mato Grosso, Orinoco, El Chaco —cuenta Mario Kreutzberger, el mundialmente conocido animador de Sábado Gigante en su autobiografía titulada Don Francisco entre la espada y la TV—. La primera vez que fui a la amazonia —el pulmón más grande de la Tierra— aprendí que los que no estamos habituados a ella miramos mucho y vemos poco. Me lo demostró el conductor que nos guiaba en un viaje de una semana por el caudaloso y gran río Amazonas, desde Iquitos al trapecio de Leticia.

»—La gente por lo general cree que ve, pero no es así —me dijo—. ¿Ve esa rama, Don Francisco?

»—Sí, claro que la veo —respondí.

»El guía le tiró una piedra y la rama se puso en movimiento. Era un “palote”, como le llaman en algunos lugares a este insecto....

»En [otro viaje,] de visita a los indios nobes en una zona selvática que sólo ellos habitan [en el] interior de Panamá, navegábamos por un torrentoso río, aguas arriba, en un pequeño bote a motor, cuando se desató sobre nosotros una gran tormenta y el nivel de las aguas creció peligrosamente y muy rápido. La pericia y experiencia del botero nobe nos salvaron de naufragar. Llegamos a su recinto donde nos esperaban decenas de niños, todos agitando sus manitas como saludo, y con el agua hasta más arriba de sus rodillas....

»Habíamos llegado ahí para entrevistar al rey de la tribu, que nos recibió entusiasmado, saludándonos desde su trono. Estábamos en lo mejor de la conversación cuando, acomodándome para alcanzarlo con el micrófono, pisé una tabla que se quebró, desmoronó el trono y dio con el rey y su aparataje en el suelo. Me asusté pensando en las consecuencias del porrazo, pero con gran sentido del humor, el rey se levantó diciéndonos que no nos preocupáramos. Repuesto todo en su sitio, reímos un poco y terminamos la entrevista para regresar a la civilización.»1

Así termina de contarnos Don Francisco acerca de dos de sus aventuras en nuestros ríos. Con relación al viaje que hizo por el Amazonas, conviene aclarar que aquel «insecto palo» que los chilenos llaman «palote», debido a que tiene forma de ramita, pasa inadvertido para muchos depredadores, que lo confunden con la vegetación sobre la que habita y de la que se alimenta.2

Por otra parte, el cuasi-naufragio de Don Francisco en aquel torrentoso río panameño nos recuerda lo precaria que es nuestra vida y por eso lo importante que es tener a un experto conductor capaz de llevarnos sanos y salvos a nuestro destino final. Más vale que reconozcamos que el único Conductor que tiene la experiencia necesaria para salvarnos de naufragar es Jesucristo, el Hijo de Dios. Porque si lo confundimos con cualquier otro guía, señor o maestro, entonces en el Juicio del Gran Trono Blanco Él, como Rey de reyes, se verá obligado a decirnos: «¡Apártate de mí! ¡Tú no me conociste, y yo jamás te conocí!» En cambio, si lo reconocemos como el que nos salvó de las aguas contaminadas de pecado y nos perdonó de una vez y para siempre, entonces Él con gusto nos dirá: «¡Ven! ¡Disfruta del reino preparado para ti desde la creación del mundo!»3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Mario Kreutzberger Blumenfeld, Don Francisco entre la espada y la TV (México, D.F.: Editorial Grijalbo, 2001), pp. 313-14.
2 Wikipedia, s.v. «Phasmatodea» <https://es.wikipedia.org/wiki/Phasmatodea> En línea 21 septiembre 2016.
3 Sal 48:14; Is 48:17; 58:11; Mt 6:24; 7:23; 8:23-27; 25:34; Mr 4:35-41; Lc 8:22-25; 16:13; Jn 14:6; Ro 14:10-12; 1Ti 6:15; Stg 4:13-14; Ap 17:14; 19:16; 20:11-15
12 October 2021

¡«Tu pobre América», Colón!

Carlos Rey

(Día de la Resistencia Indígena: Nicaragua)

¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América,
tu india virgen y hermosa de sangre cálida,
la perla de tus sueños, es una histérica
de convulsivos nervios y frente pálida.

Un desastroso espíritu posee tu tierra:
donde la tribu unida blandió sus mazas,
hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra,
se hieren y destrozan las mismas razas.

Al ídolo de piedra reemplaza ahora
el ídolo de carne que se entroniza,
y cada día alumbra la blanca aurora
en los campos fraternos sangre y ceniza.

Desdeñando a los reyes nos dimos leyes
al son de los cañones y los clarines,
y hoy al favor siniestro de negros Reyes
fraternizan los Judas con los Caínes....

Las ambiciones pérfidas no tienen diques,
soñadas libertades yacen deshechas.
¡Eso no hicieron nunca nuestros Caciques,
a quienes las montañas daban las flechas!

Ellos eran soberbios, leales y francos,
ceñidas las cabezas de raras plumas;
¡ojalá hubieran sido los hombres blancos
como los Atahualpas y Moctezumas!

Cuando en vientres de América cayó semilla
de la raza de hierro que fue de España,
mezcló su fuerza heroica la gran Castilla
con la fuerza del indio de la montaña.

¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas
no reflejaran nunca las blancas velas;
ni vieran las estrellas estupefactas
arribar a la orilla tus carabelas!

Libres como las águilas, vieran los montes
pasar los aborígenes por los boscajes,
persiguiendo los pumas y los bisontes
con el dardo certero de sus carcajes....

La cruz que nos llevaste padece mengua;
y tras encanalladas revoluciones,
la canalla escritora mancha la lengua
que escribieron Cervantes y Calderones.

Cristo va por las calles flaco y enclenque,
Barrabás tiene esclavos y charreteras,
y las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque
han visto engalonadas a las panteras.

Duelos, espantos, guerras, fiebre constante
en nuestra senda ha puesto la suerte triste:
¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante,
ruega a Dios por el mundo que descubriste!1

Así termina el famoso poema «A Colón», que Rubén Darío escribió cuando tenía veinticinco años de edad, en 1892, año en que se le nombró secretario de la delegación que el gobierno de Nicaragua envió a España con motivo de las fiestas del IV Centenario del Descubrimiento de América.2

Más vale que seamos nosotros los que roguemos a Dios por el mundo que descubrió Colón, un mundo que aún sigue lleno de guerras y falto de paz. Porque el único Cristo al que conocen tantas personas sigue siendo Aquel que «va por las calles flaco y enclenque» que describe el poeta nicaragüense, y no el Dios fuerte y Príncipe de paz que describe el profeta Isaías.3 Pero conste que la única manera en que nuestro mundo ha de disfrutar de la verdadera paz es si rogamos a Dios cada uno en particular, pidiéndole que nos llene de su paz perfecta, que sobrepasa todo entendimiento.4 Es que esa misma paz que eludió al Almirante y a los conquistadores puede inundarnos a nosotros con sólo rogar a Dios que nos la conceda.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Rubén Darío: Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), pp.308‑9.
2 Ibíd., Cronología: Vida y obra de Rubén Darío, p. 520.
3 Is 9:6
4 Is 26:3; Fil 4:7
11 October 2021

«Idilio eterno»

Carlos Rey

(Víspera del Día de la Raza: Colombia)

«No hemos tenido suerte los colombianos con nuestras estrellas del cine y de la farándula —comenta el periodista y escritor Daniel Samper Pizano—. Es una vieja historia que se repite y vuelve a repetirse. Todo empezó con Catalina, una hermosa indígena caribe nacida cerca de la actual Cartagena de Indias. Hija del cacique Galeras, Catalina fue raptada por un conquistador español en 1509, cuando tenía trece años de edad, y conducida a Santo Domingo, donde aprendió a hablar castellano. Regresó a su tierra natal un cuarto de siglo después convertida en intérprete de lenguas nativas. Al poco tiempo la enamoró otro español, Antonio Montañez, y se marchó con ella a Sevilla.

»Desde entonces no la volvimos a ver, como no sea en las estatuillas que otorga el Festival de Cine de Cartagena, que llevan su nombre e imaginan su figura esbelta como una especie de Penélope Cruz aborigen. Por eso digo que los colombianos hemos tenido mala pata con nuestras estrellas del cine, incluso cuando todavía faltaban cuatro siglos para que naciera el cine.

»El síndrome de la india Catalina se ha multiplicado con los tiempos y con las mujeres guapas y famosas. Los colombianos las gestamos, las parimos, las cultivamos, las embellecemos... y los extranjeros abusivos se las llevan....

»[Esto se debe a que] es tan mísera la realidad de la vida, que el ser humano sueña con ideales imposibles: la Justicia, la Paz, la Felicidad, el Amor. Pocas quimeras iguales al Idilio Eterno, ese nirvana en el que una pareja se ama hasta la consumación de los siglos. El Idilio Eterno se distingue del Amorío Ordinario por la dimensión universal de los obstáculos y contradicciones que debe superar y los valores con que los afronta. Marco Antonio y Cleopatra. Romeo y Julieta... Efraín y María....

»Ambos dignos de amar y ser amados. ¿No son estos los ingredientes característicos del Idilio Eterno? —pregunta el filósofo y humorista colombiano al final de su columna en el segundo número de la Revista Orsai. Y él mismo responde con su característica jocosidad—: Sí. Como todos ellos, será eterno mientras dure. Luego llegará otro Idilio a encarnar la aspiración de felicidad que busca el ser humano.»1

¿Tendrá razón Daniel Samper al calificar el amor como un ideal imposible? Tal vez sí en el sentido de un «Idilio Eterno... en el que una pareja se ama hasta la consumación de los siglos», ya que Jesucristo nos da a entender en los Evangelios que en el mundo venidero no nos casaremos porque seremos como los ángeles del cielo.2 Pero el amor no es un ideal imposible en el sentido de un «amorío extraordinario» que vence todos los obstáculos. Pues Cristo mismo nos amó al extremo de dar su vida por nosotros en una cruenta cruz con el fin de que en este mundo pudiéramos disfrutar de vida plena, y en el mundo venidero, de vida eterna con un cuerpo inmortal y una naturaleza sobrehumana. Más vale, entonces, que como personas creadas a su imagen y semejanza, dignas de amar y ser amadas, aceptemos ese amor que nos ofrece como un verdadero «idilio eterno».

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Daniel Samper Pizano, «¿Un nuevo Idilio Eterno?», Revista Orsai, Número 02, Columna de Opinión, 18 abril 2011 <http://editorialorsai.com/revista/post/n2_samper> y <http://issuu.com/revista_orsai/docs/orsai_n2> Barcelona, España, pp. 20-27; En línea 19 octubre 2015.
2 Mt 22:30; Mr 12:25; Lc 20:35
09 October 2021

Qué hacer frente a la injusticia

Carlos Rey

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«En mi país hay conflictos.... Veo la injusticia y, aunque clamo a Dios, lloro porque veo que los malos son justificados por lo que hacen y los buenos son apresados, privados de sus derechos, y huyen del país. Mi corazón desfallece, y lloro por lo que pasa: por las muertes, por los secuestros. Yo quiero que Dios intervenga en mi nación, pero ya no sé cómo esperar ante la injusticia. Ayúdenme y díganme cómo hacer, porque somos muchos los que nos sentimos así.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Es en extremo desalentadora la situación en que se encuentra. Comprendemos perfectamente que hay multitudes de personas que tienen las mismas preguntas, no sólo en el país suyo sino también en muchos otros. Además de la represión y del terrorismo en países alrededor del mundo, no debemos olvidar los lugares donde a las personas en masa se les ha obligado a abandonar su casa y a convertirse en refugiados en campamentos en naciones vecinas. A veces parece que hay un caos en todo el mundo. Sin lugar a dudas, es una crisis. ¿Acaso le importa esto a Dios?

»Cuando oigo esa pregunta, me hace pensar en todo el plan de Dios como nos lo revela la Biblia. Dios no creó a la humanidad para que cometiera semejantes barbaridades el uno contra el otro, sino que nos creó a cada uno con libre albedrío. Somos nosotros quienes decidimos cómo hemos de actuar, a quiénes vamos a ayudar o a perjudicar, y cuáles han de ser nuestros valores.

»Lamentablemente, esas decisiones afectan a los demás, y en el mundo actual es fácil ver las consecuencias que muchos han acarreado debido a lo que han decidido hacer los que ejercen el poder en sus respectivos países, o quienes han usurpado ese poder. La avaricia y el egoísmo que los mueve pasan por alto el amor y el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

»Sin embargo, uno de los pasajes más conocidos de la Biblia nos da esperanza. Juan 3:16 dice que Dios nos amó a tal extremo que sacrificó a su único Hijo para que todos los que creamos en Él podamos tener vida eterna.

»Las bendiciones que conlleva esa vida eterna no son para esta vida. Aprendemos en la Biblia que los apóstoles mismos de Jesucristo vivieron en tiempos y circunstancias con muchas dificultades. Casi todos ellos hasta llegaron a ser mártires por su fe. En este mundo nunca estuvieron exentos de pruebas, pero confiaron en Dios y afrontaron la muerte con la promesa de vida eterna en el cielo.

»Las circunstancias actuales pudieran ser las peores imaginables, pero varias décadas de vivir en este mundo no se comparan con vivir en el cielo por toda la eternidad. Pídale a Dios que le dé sabiduría y paz para hoy, y crea en Él para asegurar esa vida eterna en el futuro. Cultive una íntima relación con Dios, y Él le dará la misma esperanza y el mismo consuelo que tuvieron los discípulos de Cristo.

Le deseamos la paz perfecta de Dios.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 535.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
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08 October 2021

Las instrucciones del maestro

Hermano Pablo

Era el primer salto en paracaídas. Los ocho jóvenes australianos, todos ellos aprendices de paracaidismo, estaban entusiasmados. El avión que los llevaba volaba a mil quinientos metros de altura, y uno por uno los jóvenes fueron saltando. Todos habían estudiado con esmero. Pero a Alan Bannerman, de la ciudad de Sydney, no le fue bien. Su paracaídas se desplegó antes de tiempo y se enredó en la cola del avión. El joven quedó colgado de la cola en pleno vuelo.

El instructor de Alan comenzó a darle instrucciones: cómo quitarse el paracaídas enredado, cómo abrir el de repuesto, cómo aterrizar. Y siguiendo las instrucciones del profesor, y recordando las lecciones aprendidas en ocho horas de aprendizaje, el joven pudo salir de su amarradura y aterrizar sano y salvo.

¡Qué importante es saber cómo seguir las instrucciones del maestro! Es la única salvedad en cualquier problema que se presente, ya sea en el aprendizaje del paracaidismo o en el caminar de esta vida.

Son ciertamente muy pocos los que practican el paracaidismo, y sin embargo la vida entera es un gran salto. A diario confrontamos situaciones imprevistas. Cada nada tenemos que tomar decisiones de mayor o menor envergadura, y nos perdemos en el gran mare mágnum de perplejidades y desasosiegos que son parte de esta vida.

¿Qué podemos hacer cuando nuestro paracaídas no funciona, cuando nos estamos cayendo indefensos en forma vertiginosa? ¿Hay alguna solución para el alma confundida?, ¿para la vida en caos? Si no es nuestra paz del alma la que va en quiebra, es nuestra conducta, o nuestros negocios, o nuestro hogar o nuestra vida. Siempre hay algo que no anda bien, y a veces estas son situaciones muy severas. Nos estamos cayendo, y no hay salvación. ¿Qué podemos hacer?

Siempre podemos hacer las dos cosas que hizo Alan Bannerman, el paracaidista de Sydney: pedir sinceramente la ayuda divina, y luego seguir las instrucciones del Maestro.

Hay, para las luchas de la vida, un Dios que está atento a nuestro clamor. Según el salmista, ese «Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia» (Salmo 46:1). Y es su Hijo Jesucristo, el Maestro divino, quien nos da los pasos a seguir. «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados —nos invita Cristo—, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí —nos instruye—, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave —concluye— y mi carga es liviana» (Mateo 11:28-30). Permitamos que Jesucristo sea nuestro Maestro y nuestro socorro.

Hermano Pablo
Un Mensaje a la Conciencia
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07 October 2021

Su mamá no quiso protegerla

Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Cuando yo tenía cinco años, mi mamá se [juntó] con un hombre que conoció en su trabajo. Al pasar de los meses él comenzó a abusar de mí, y se lo conté a ella en dos ocasiones, pero nunca hizo nada. Al contrario, se casó con él y tuvo un hijo.

»Ahora tengo veintiséis años y siento un enorme resentimiento en el corazón. Sé que es mi madre, pero me cuesta perdonarla. Vivo con ella, pero hay días en que... vienen esos recuerdos a mi mente y sólo quiero encerrarme en mi cuarto. ¿Qué debo hacer?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Con razón que resiente lo que sufrió y que su mamá no hubiera querido protegerla! Ahora que usted es adulta no puede imaginarse cómo una madre pudiera estar dispuesta a “sacrificar” a su hija en el altar de su propio interés amoroso. A usted le cuesta trabajo confiar en ella ahora, sabiendo que al parecer a ella no le costó desentenderse del asunto en aquel entonces. Y usted se está lamentando, no sólo por la niñita a quien le fue arrebatada su inocencia, sino también por la mujer que ahora tiene que afrontar la vida sintiendo semejante abandono.

»Sería muy beneficioso si su mamá estuviera dispuesta a aceptar la culpa de haber permitido lo que le sucedió a usted, y a pedirle perdón. Sin embargo, podemos decir por experiencia que eso no suele suceder. Es probable que su mamá justificara lo que hizo hace años, y que siga justificándolo ahora. Si ella alguna vez reconociera que se desentendió de usted, causaría una rotura en la máscara que lleva puesta como “buena” madre.... Así que ella se protege a sí misma —y no a usted— al negarse a reconocer lo que usted sufrió.

»Le rogamos que le pida a su médica o a una trabajadora social cómo hallar un grupo de víctimas de violencia sexual. Usted necesita con urgencia un foro donde pueda hablar acerca de lo que le sucedió.... Si no le da salida a todo eso que ha estado sintiendo, pudiera enfermarse físicamente. También pudiera llevarla a formar relaciones sentimentales dañinas, al buscar el amor donde no se encuentra.

»Usted no va a poder perdonar a su mamá por sí sola. Solamente Jesucristo, el Hijo de Dios, puede ayudarle a perdonarla. Él tiene experiencia en perdonar los casos difíciles, tal como cuando perdonó a las personas que lo crucificaron. Puede ayudarla a comprender y a creer que el perdonar la librará a usted —y no a ella— de los destructivos efectos físicos y mentales del no perdonar. Pídale a Dios en oración que la acompañe y que, de manera sobrenatural, la ayude a perdonar.

»Un grupo terapéutico o un consejero puede darle un mejor consejo en cuanto a cómo debe ahora tratar a su mamá. Sin duda el alejarse de todo el mundo y encerrarse en su cuarto no es la opción más recomendable.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 663.

Carlos Rey
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