27 Ago - Promesa 239 | Tu dolor no se pierde, se convierte en consuelo para otros
365 con Dios
Hay temporadas que mientras las vivimos parecen puro desperdicio: lágrimas, noches sin dormir, pérdidas, preguntas sin respuesta. Pero 2 Corintios 1:3-7 revela algo precioso: Dios no desperdicia lo que te dolió.
Primero te consuela a ti. Te sostiene. Camina contigo. Y después, muchas veces, te coloca cerca de alguien que está atravesando el lugar del que tú acabas de salir.
Por eso, no tengas vergüenza de tus cicatrices. Una herida necesita cuidado; una cicatriz puede convertirse en testimonio.
Quizá todavía no entiendes por qué tuviste que vivirlo, pero llegará el día en que alguien te diga: “No sé cómo voy a superar esto”, y tú podrás responder desde un lugar que los libros no enseñan: “Yo también estuve ahí. Dios me sostuvo. Y voy a caminar contigo.”
Lo que hoy Dios usa para sostenerte, mañana puede usarlo para que tú sostengas a alguien más.
📖 “Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros.” 2 Corintios 1:4 NTV
Tu dolor no fue el final de tu historia. Dios todavía puede convertirlo en medicina para la historia de alguien más.
Las lecturas:
Job 23:1 - 27:23
2 Corintios 1:12 - 2:11
Salmo 41:1-13
Proverbios 22:5-6
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