Hay temporadas en las que lo que más nos agota no es lo que está pasando, sino todo lo que imaginamos que podría pasar.
“Mi futuro está en tus manos.” Salmos 31:15 NTV
David no dijo: “Mi futuro está claro”. Dijo: “Mi futuro está en tus manos”.
Y quizá ahí está la paz que estabas buscando. No en conocer todos los detalles, sino en saber quién sostiene tus días.
Haz lo que te corresponde hoy. Ora. Trabaja. Toca la puerta. Ten la conversación. Da el siguiente paso. Pero después suelta.
Que algo haya salido de tus manos no significa que haya salido de las manos de Dios.
No necesitas llegar antes de tiempo a un lugar donde Dios ya te está esperando.
Y si hoy vuelves a preocuparte por eso que ayer ya habías entregado, vuelve a entregarlo. Cada vez que la preocupación regrese, conviértela en una señal para regresar a Dios.
Tu futuro no está a la deriva.
Tus tiempos no están abandonados.
Tu historia no está fuera de control.
Está en las manos de Dios.
Las lecturas son:
Esdras 10:1-44
1 Corintios 6:1-20
Salmo 31:9-18
Proverbios 21:3
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