< Génesis 41

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[1] Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río;
[2] y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado.
[3] Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río;
[4] y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.
[5] Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña,
[6] y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano;
[7] y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.
[8] Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.
[9] Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas.
[10] Cuando Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los panaderos.
[11] Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio significado.
[12] Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño.
[13] Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.
[14] Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.
[15] Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos.
[16] Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.
[17] Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;
[18] y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.
[19] Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto.
[20] Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;
[21] y estas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté.
[22] Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas.
[23] Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas;
[24] y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete.
[25] Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
[26] Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.
[27] También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.
[28] Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.
[29] He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
[30] Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.
[31] Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima.
[32] Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.
[33] Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
[34] Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia.
[35] Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.
[36] Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
[37] El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos,
[38] y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios?
[39] Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
[40] Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
[41] Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
[42] Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
[43] y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
[44] Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
[45] Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
[46] Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.
[47] En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.
[48] Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores.
[49] Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.
[50] Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.
[51] Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
[52] Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.
[53] Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.
[54] Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.
[55] Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.
[56] Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.
[57] Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.